El año pasado fue Amenabar, este año le toca a Alberto Iglesias (aclamado director de «La Isla Mínima») y el resultado aunque igual de atractivo visualmente, ni la mitad de sentimental que el del pasado año, el motivo, pues el mismo que con la Isla mínima, el argumento no convence.
No quiero decir que sea malo, pero si bien el del año pasado me puso la piel de gallina. No me ha pasado lo mismo este año, ¿me he insensibilizado o no es tan bueno?
Quiero decir, Tenemos al pobre Jean reno (al que se le traba un poco el español) buscando inspiración para interpretar un papel que está rodando en España. Pero da con la solución como por casualidad. Ni la cerveza, ni la intervención de Laia Costa parecen influir mucho en su encontronazo con la solución, se nota que Iglesias no busca llegar al espectador con guión sino con imágenes, muy a diferencia de almenabar.
Quitando eso, visualmente espectacular, dan ganas de que nuestros veranos sean así y ojalá estrella siga regalando cortos de estilo que siempre pone de buen humor ver.
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